Debate taurino: ¿Deben prohibirse las corridas de toros en México?

Por Emerson Peña y Enrique Cordero Briones

Hace unos meses un grupo de colegas humanistas tuvimos la oportunidad de presenciar un debate que versaba sobre la pregunta ¿deben prohibirse las corridas de toros en México? Terminada la presentación, ciertos argumentos nos parecieron demasiado contundentes. La posición general parecía determinante: el Estado no podía intervenir mediante una prohibición; esto se seguía de profundas dudas con una cierta moda antiespeceísta.

Las razones de quienes defendían la prohibición de las corridas de toros, sin embargo, superaban por mucho en calidad a las que suelen esgrimir los protectores de animales que llegan a tomar posiciones radicales e ingenuas, las cuales parecen concebir la muerte de un torero como un logro; son, pareciese, acción de propaganda. Los razonamientos que a continuación exponemos fueron brillantemente expuestos por varios participantes en el debate comentado. Las torpezas, omisiones o adiciones que pudiéramos haber escrito aquí son de nuestra entera responsabilidad, al igual que corremos por entero el riesgo de lo que defendemos.

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Gil Garea. De la serie “Toros”.

La pregunta era, decíamos, ¿deben prohibirse las corridas de toros en México? Esta pregunta ha cobrado una singular importancia a raíz de dos hechos que bien pudieran resumirse en la tendencia de los gobiernos a operar de manera políticamente correcta, una actitud que ha incrementado entrada la segunda década del siglo XXI; los hechos a los que nos referimos son: a) la prohibición de las corridas de toros en la Región Autónoma de Cataluña en 2010; y b) la declaración de los Toros como patrimonio cultural de España a poco más de tres años. Es cierto que otras comunidades autónomas de España, por ejemplo Islas Canarias, habían prohibido los toros al menos una década antes de que Cataluña lo hiciera; pero la reacción de Castilla involucraba por una parte que las corridas regresaran a Cataluña y con ello se dejaba claro que las tensiones políticas intervenían en las decisiones de qué hacer con respecto a la tauromaquia. Es preciso entonces responder a esta pregunta más allá de las posturas políticas que puedan darse al interior de una comunidad. Se trata aquí de ofrecer una perspectiva moral.

Consideramos que, en efecto, deben prohibirse las corridas de toros en México. Los siguientes argumentos, sacados provisionalmente de las ideas esgrimidas en el debate, no son jurídicos ni sociológicos ni económicos, sino filosóficos, son éticos. En el evento, los participantes de posición a favor argumentaron que las corridas de toros son un espectáculo en cual se tortura a un animal y que eso es moralmente condenable. Intentaremos a continuación matizar, en la medida de lo posible, lo expuesto aquella tarde.

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