La nave de los locos

Por Marcela Castillo[1]

¿Qué pasaría si, llegado el colapso mundial, sobrevivieran sólo los textos de filosofía como única huella de la humanidad?

Más allá de la improbabilidad, el asunto reviste problemas prácticos: por ejemplo, cientos de obras filosóficas no encuentran cobijo en la sección de Filosofía de muchas bibliotecas y catálogos, pues los criterios para decidir qué es o no es filosofía son objeto de sutiles discusiones; pero digamos que se salva una parte representativa y variada de los textos que se consideran filosóficos, ¿qué podrían pensar de nosotros los arqueólogos extraterrestres o las cucarachas lectoras que descifraran el sentido de nuestros libros?

No he hecho esta pregunta a nadie realmente, quizá porque temo que me crean loca, pero leyendo El culto a Platón y otras locuras filosóficas de D. Stove, encuentro que él respondería de manera categórica, al final de su libro dice que la raza humana está demente y de ello da testimonio una parte de la filosofía occidental, y no la más marginal, sino la más respetada –por algo el libro lleva este título-. Veamos lo que dice: “Parménides dijo que nada se mueve. Pero él viajó, y sabía que estaba viajando, por Grecia y por el sur de Italia, defendiendo esta opinión; y por supuesto la defendió moviendo la lengua y los labios. Así que, en nombre de Dios, o de la cordura, o de lo que cada cual valore más, ¿qué puede hacerse con esta teoría? ¿Estaba loco Parménides? ¿A lo mejor era un mentiroso y no buscaba más que notoriedad?” (…) “Berkeley defendió que no existen los objetos físicos, que no existía mano derecha tras su idea de tener una mano derecha, ni peluca tras su idea de tener una peluca, y así sucesivamente. Llegó a decir que no hay nada en absoluto tras ninguna de nuestras ideas de los objetos físicos, excepto la voluntad de Dios de que efectivamente tengamos tales ideas. Pero al fin y al cabo el propio Berkeley era un objeto físico –nacido de una mujer determinada, autor de determinados libros impresos, etcétera- y él lo sabía.” Para Stove, ocurre algo muy similar con uno de los filósofos más reverenciados de la historia: Platón. Para él las teorías filosóficas típicas atacan la estructura misma de nuestra mente y amenazan con hundirnos en la locura. “En la filosofía y sólo en la filosofía debemos recurrir, aunque sólo sea en defensa de nuestra cordura, a explicar de forma extraña y no racional que un hombre crea lo que cree”.  “Desde este punto de vista –dice-, ¡menudo espectáculo de irracionalidad y pesadilla es la historia de la filosofía!” (p. 18)

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[1] Magíster en Estudios filosóficos, por la Universidad de Guadalajara. Actualmente cursa estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Bolivariana, en Colombia. Áreas de trabajo: filosofía del lenguaje, historia de la filosofía, filosofía antigua.