Formas de estar en el mundo: Shakespeare, Darwin y Benavides sobre las emociones y el autoconocimiento

Por Pablo Quintanilla[1]

Una rápida mirada al título de este artículo hará que se icen todas las banderas de sorpresa. Hay algo en él profundamente desequilibrado, se pensará. ¿Cómo se puede juntar en un mismo texto a uno de los más grandes escritores de todos los tiempos, aquel que, al decir de Harold Bloom, inventó la mente humana[2] y que por ello ha pasado todas las pruebas concebibles del tiempo, con el gran naturalista que defenestró la biología aristotélica y, más aún, con un escritor peruano, autor de valiosas novelas pero todavía insuficientemente estudiadas como para saber si pasarán la prueba del tiempo?

Pues de eso se trata. La idea es comparar a aquel cuya maestría está fuera de discusión con quien es todavía una promesa; ubicando también, como una cuña, al biólogo que descifró uno de los más grandes enigmas de la vida. No quiero insinuar que sospeché, ni que siquiera me parezca importante, que el sudamericano vaya pasar a la posteridad como lo hicieron los ingleses. A partir de un cierto grado necesario de talento, hay un sentido importante en que “la fama es la suma de malentendidos que se reúnen alrededor de un hombre”. Ciertamente no sugiero, al aludir a Rilke, que el dramaturgo y el naturalista no merezcan la fama que tienen, sólo señalo que ellos son quienes son para la historia gracias a una sucesión de circunstancias, muchas de ellas fortuitas. No cualquiera habría tenido el mismo destino, pero acontecimientos históricos diferentes podrían haber convertido a otra persona en Shakespeare y a Shakespeare en otra persona. De otro lado, si Alfred Russell Wallace, codescubridor con Darwin de la teoría de la selección natural, hubiera publicado sus manuscritos antes o si no se los hubiera enseñado a Darwin cuando lo hizo, quizá otro sería el nombre del naturalista que aparecería en este título.

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[1] Ph.D. en filosofía por la Universidad de Virginia y M.A. en filosofía por la Universidad de Londres, King´s College. Su tesis doctoral (1999), titulada “Making sense of others: Interpretation and Understanding“, es un análisis del principio davidsoniano de caridad e intenta integrarlo con los desarrollos de las ciencias cognitivas con el objetivo de evaluar si puede formar parte de una más completa teoría de la comprensión. Actualmente es Profesor Principal de filosofía en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Sus áreas de especialización son: filosofía de la mente y del lenguaje, epistemología, teoría de la acción y pragmatismo clásico y contemporáneo. Es coeditor de El pensamiento pragmatista en la actualidad: Conocimiento, lenguaje, religión, estética y política (Lima: PUCP 2015), Pedro Zulen: escritos reunidos (Lima: Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2015) y de Cognición social y lenguaje. La intersubjetividad en la evolución de la especie y en el desarrollo del niño (Lima: PUCP, 2014). Es editor de Ensayos de metafilosofía (Lima: PUCP, 2009), coeditor de Desarrollo humano y libertades. Una aproximación interdisciplinaria (Lima: PUCP, 2009) y de Lógica, lenguaje y mente. Volumen IV de la Colección Tolerancia (Lima: PUCP, 2012). Es  coautor de Pensamiento y acción. La filosofía peruana a comienzos del siglo XX (Lima: IRA, 2009).

[2] Bloom, Shakespeare or the Invention of the Human, Riverhead Books, 1999.